12 sept 2010

Crónicas

Reloj de cuerda, horas perdidas…
Ropa húmeda desprendida, alcohol en las heridas.
Cientos de papeles y escasa tinta.
El paso del tiempo…
La horrible cuenta atrás de la nada.
Nada había, nada quedó.
Ni odio, ni rencor. Todo mudó.
Y ese reloj el que recuerda cada instante
El que deja esa horrible sensación…
No tener lucidez y estar emborrachada de soledad.
Estar embriagada por tu olor…
y poco a poco descontaminarme para volver a ser yo.

Aquella que odia el diván en el salón, el periódico y las noticias…
El cubierto con resplandor y los harapos a tender.
Aquella que no soporta el eco de su voz…
Aquella que rellena su vacío con caricias sin amor…
Aquella que inventa sus sentimientos con engaño y su soledad con diversión.
Aquella que un día empezó a jugar y poco a poco se hizo ludópata de pro.
Aquella que sólo cambiará con su otro yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario