Hay gente que nunca dejará de intentar dar sentido a su vida.
Gente que no se cansará de buscar aquello que podría hacerla feliz, gente que nunca cesará en el intento de convencerse a si misma de lo bonita que es la vida y lo contenta que está de vivirla de esa manera.
Hay gente que nunca dejará de engañarse para seguir adelante. Sin embargo, aunque se engañen son conscientes de la verdad que se esconde tras esa sonrisa. Son conscientes del vacío que albergan, de las lágrimas que sangran por no mostrar.
Muchos ya han caído en el fondo de su mentira, han tocado fondo y será muy difícil salir de ahí. Otros han optado por inmiscuirse tanto en el autoengaño que de verdad viven su vida de color de rosa.
Por otro lado, están los que día tras día, conscientes de la mentira y la falsedad luchan por mejorar sus vidas. Esos que luchan y se frustran porque no entienden que teniendo todo les falte algo tan importante como es el bienestar.
Se urgan las entrañas por saber el quid del problema, el transfondo del asunto, el motivo de la angustia...Se urgan y se frustran, una vez más, porque no hallan el quid, el transfondo, el motivo de esa sensación tan incómoda.
Unos han optado por hacer la vista gorda y continuar aún sin saber el por qué(los conformistas). Otros han optado por escapar, evadirse en el alcohol y las demás drogas para no hacer frente a la oscura realidad(los cobardes).
Unos cuantos más han decidido visitar a un psicólogo para que les intente ayudar(los desesperados). Los restantes han seguido buscando los motivos de su malestar y no cesan en el intento de ser felices(los constantes).
Aunque también hay que señalar un grupo, el cual está tan oculto por todas y todos que nos da miedo mencionar. Los integrantes opinaban que el problema no tenía solución o que la solución era "si no estoy yo, ya no hay problema"(los derrotados).
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario